La iniciativa forma parte de un paquete presupuestario suplementario de 80.000 millones de dólares destinado a reforzar la seguridad nacional y responder a los acontecimientos derivados del conflicto con Teherán.
Los fondos serían asignados al Departamento de Energía de Estados Unidos para realizar labores de verificación, inspección y no proliferación nuclear, así como para respaldar los esfuerzos internacionales encaminados a impedir que Irán desarrolle o adquiera armas nucleares.
La propuesta se presenta en un momento en que Washington y Teherán mantienen negociaciones técnicas en Suiza con el objetivo de concretar un memorando sobre el programa nuclear iraní, firmado a mediados de junio.
Según fuentes de la Administración estadounidense, el futuro de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán constituye uno de los principales puntos de debate en el proceso negociador.
