Las delegaciones acordaron una hoja de ruta destinada a alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, informó en la red social X que las partes también pactaron exenciones de sanciones para las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos, el levantamiento de bloqueos, la liberación de determinados activos congelados y el inicio de un amplio plan de reconstrucción y desarrollo para Irán.
Ese mismo día, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, afirmó que Irán había aceptado el regreso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) al país tras la primera ronda de conversaciones.
Durante una comparecencia ante la prensa en Burgenstock (Suiza), Vance explicó que los contactos sobre el retorno de los inspectores podrían comenzar próximamente, después de que Irán suspendiera su cooperación con el OIEA tras los ataques de Israel y Estados Unidos en junio de 2025.
El vicepresidente estadounidense añadió que cualquier activo iraní congelado que sea liberado en el futuro estará sujeto a una gestión estricta y será destinado exclusivamente a fines civiles, incluida la adquisición de productos agrícolas estadounidenses para atender las necesidades de la población iraní.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó anteriormente que “hubo una conversación muy breve sobre la cuestión nuclear, pero sin entrar en detalles”.
Teherán no ha emitido nuevas declaraciones desde que Washington anunció el regreso de los inspectores del OIEA a la República Islámica.
Mientras tanto, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, uno de los mediadores del proceso, señaló que las conversaciones transcurrieron en un ambiente positivo y constructivo, y concluyeron con la creación de un Comité de Alto Nivel encargado de supervisar el proceso político y preparar nuevas rondas de negociaciones técnicas.
El mismo día, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia general que autoriza durante 60 días la producción, el transporte y la venta de petróleo iraní, una medida considerada como el primer paso para aplicar los compromisos alcanzados entre Washington y Teherán en el memorando de entendimiento recientemente firmado.
