La principal controversia radica en que la segunda vuelta tendrá lugar inmediatamente después del Día Internacional de los Trabajadores (1 de mayo), una jornada tradicionalmente marcada por multitudinarias manifestaciones sindicales.
Será la primera vez, desde la instauración de la Quinta República, que una segunda vuelta de unas elecciones presidenciales se celebre tan próxima a esta fecha de gran carga simbólica.
Los dirigentes conservadores, entre ellos Bruno Retailleau, presidente de Los Republicanos (LR), sostienen que este calendario podría aumentar la tensión política al situar la segunda vuelta inmediatamente después de las movilizaciones del Primero de Mayo y alertan del posible uso electoral de eventuales actos de violencia.
La izquierda, por su parte, defiende que la fecha responde únicamente a las disposiciones constitucionales y no obedece a motivaciones políticas.
Pese a la polémica, el Gobierno del presidente Emmanuel Macron ha reiterado que mantendrá el calendario previsto, al considerar que se ajusta plenamente al marco constitucional y garantiza la celebración de los comicios antes de la finalización del actual mandato presidencial, a mediados de mayo de 2027.
