Ante la magnitud de la catástrofe, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Eloína Rodríguez Gómez decretó de inmediato el estado de emergencia, señalando que el estado de La Guaira, ubicado al norte de Caracas, figura entre las regiones más golpeadas por el desastre.
Asimismo, la jefa de Estado interina anunció el arribo inminente de equipos de rescate especializados coordinados por las Naciones Unidas para apoyar las tareas de salvamento en las zonas críticas. Para financiar la primera etapa de la recuperación y asistir a los damnificados, el Gobierno de Venezuela aprobó la creación de un fondo de reconstrucción dotado inicialmente con 200 millones de dólares.
Los países de la región manifestaron de inmediato su disposición para desplegar contingentes de apoyo y suministrar insumos de primera necesidad. Según el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, Washington enviará con carácter de urgencia brigadas de búsqueda y rescate, personal médico y asistencia humanitaria al territorio venezolano.
Mientras tanto, varios países europeos, entre ellos Francia, España y Suiza confirmaron el envío de decenas de socorristas y efectivos militares. En detalle, el Gobierno suizo prepara un cargamento de 18 toneladas de equipos de salvamento, mientras que Alemania movilizará seis aviones de transporte militar para cooperar en la mitigación de los estragos. Otras potencias como China, India e Israel también han oficializado sus ofertas de asistencia.
