En el condado de Gyirong, de China, perteneciente a la ciudad tibetana de Shigatse, la riada dejó un saldo preliminar de al menos tres muertos y 265 desaparecidos.
Ante la magnitud del desastre, las autoridades locales han desplegado un operativo de rescate a gran escala, en el que participan más de mil efectivos, 220 vehículos especializados, equipos de localización de supervivientes y unidades caninas.
Por su parte, en Nepal, la emergencia ha cobrado proporciones aún mayores. La policía nepalí confirmó la muerte de al menos 157 personas y la desaparición de otras 403, entre ellas 341 ciudadanos extranjeros, principalmente de India (133), Estados Unidos (47), Australia (34), Reino Unido (33) y Canadá (24).
Las riadas en territorio nepalí han destruido cerca de 40 kilómetros de carreteras, 19 puentes y diversas infraestructuras hidroeléctricas. Ante la gravedad de la situación, el secretario general de la ONU, António Guterres, anunció la movilización de asistencia humanitaria, mientras que países como Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur y varias naciones europeas coordinan el envío de ayuda y las labores de localización de sus connacionales.
