Esta medida se produce mientras Estados Unidos continúa su campaña militar contra Irán y enfrenta presiones económicas internas, en particular debido al aumento de los precios de la energía.

La propuesta sugiere un aumento sustancial en el presupuesto de defensa en comparación con el billón de dólares aproximado de 2026, incluyendo un aumento salarial del 5% al 7% para el personal militar en servicio activo.

Además, el presupuesto de defensa contempla importantes inversiones como el sistema de defensa antimisiles "Cúpula Dorada", un mayor suministro de minerales esenciales para la industria de defensa y 65.800 millones de dólares para la construcción de 34 nuevos buques de guerra y buques de apoyo. Este plan también aborda el desarrollo de nuevas clases de buques de guerra y submarinos, continuando con la prioridad de larga data de la administración del presidente Donald Trump de expandir el poder naval.

Mientras tanto, la Casa Blanca propuso recortes drásticos al gasto civil. Cabe destacar que la propuesta presupuestaria omite importantes gastos obligatorios como la Seguridad Social o la atención médica para las personas mayores, que se consideran políticamente delicados y difíciles de recortar.