Durante la Reunión Anual de Primavera del FMI y el Banco Mundial, celebrada en Washington, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, anunció la próxima revisión de las previsiones globales. El organismo atribuye este ajuste a la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada a finales de febrero.

Según el FMI, la crisis ha provocado interrupciones en las cadenas de suministro y un fuerte incremento del precio del petróleo, tras el intento de Irán de bloquear el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte energético mundial.

El organismo estima que la necesidad de asistencia financiera de emergencia para los países afectados podría situarse entre 20.000 y 50.000 millones de dólares. Asimismo, prevé destinar hasta 50.000 millones adicionales a economías vulnerables, en un contexto en el que las perturbaciones logísticas podrían dejar a al menos 45 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria.

El FMI también anticipa un repunte de la inflación global, impulsado por el encarecimiento de la energía y las disrupciones comerciales. Un comunicado conjunto con el Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos advierte de que el aumento de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, junto con los cuellos de botella en el transporte, elevará inevitablemente el coste de los alimentos.