La segunda edición destacó no solo por la magnitud de su organización y la gran afluencia de público, sino también por su capacidad para conectar el patrimonio con el arte contemporáneo, la vida cotidiana y la creatividad.
El evento incluyó más de 16 actividades y reunió a más de 3.000 artistas e intérpretes, más de 100 artesanos y numerosas agrupaciones artísticas nacionales e internacionales procedentes de Corea del Sur, Japón, India y distintas localidades de Vietnam. En total, más de 250.000 ciudadanos y visitantes participaron en las actividades.
El festival se desarrolló en numerosos espacios patrimoniales y culturales de Hanói, entre ellos la Ciudad Imperial de Thang Long, el Templo de la Literatura (Van Mieu-Quoc Tu Giam), el Museo de Hanói y la aldea de cerámica de Bat Trang, así como en diversos lugares de los alrededores del lago Hoan Kiem. Esta diversidad de escenarios permitió acercar el patrimonio al arte y a la vida contemporánea, al tiempo que ofreció al público una programación cultural y artística variada.
“Los programas que combinan elementos tradicionales y contemporáneos han logrado conjugar los valores de la tradición con las expresiones de la modernidad. Se trata de actividades de gran significado, capaces de tender un puente entre las generaciones anteriores y los jóvenes de hoy”, dijo un ciudadano.
“La innovación ha dado un nuevo impulso al arte tradicional y ha contribuido a acercarlo a un público más amplio. El programa está muy bien cuidado. Desde la iluminación y la música hasta las actuaciones, todos los elementos se han combinado de manera excelente”, afirmó un visitante.
