Tras una reunión sobre el dispositivo de seguridad del Mundial en el Centro de Coordinación de Eventos Especiales de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), Mullin afirmó que “saltó de alegría” cuando Irán quedó eliminado.

El funcionario rechazó además las acusaciones iraníes de que las medidas de seguridad estadounidenses afectaron la preparación del equipo y aseguró que Washington estableció un mecanismo sin precedentes para garantizar la seguridad nacional y, al mismo tiempo, facilitar la participación de la selección iraní.

En respuesta a estas declaraciones, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó el 1 de julio en la red social X que “las palabras de Mullin demuestran al mundo que Estados Unidos no es apto para albergar un torneo internacional”.

Desde el inicio del Mundial, Teherán ha expresado en repetidas ocasiones su malestar por las restricciones migratorias y las condiciones de desplazamiento impuestas por las autoridades estadounidenses.