La ministra australiana de Agricultura, Julie Collins, informó de que el virus fue identificado por primera vez en un págalo subantártico pardo (brown skua) encontrado muerto a unos 700 kilómetros de Perth, en el estado de Australia Occidental. Las autoridades también detectaron el virus en una segunda ave, un petrel gigante (giant petrel). Ambos ejemplares pertenecen a especies marinas migratorias que llegan periódicamente a Australia.

Hasta ahora, Oceanía era el único continente que no había notificado casos de la cepa H5N1, un virus que se ha extendido por todo el mundo desde 2020 y que ha provocado la muerte de millones de aves, además de afectar a numerosas especies animales.

La aparición del virus ha aumentado la preocupación de las autoridades australianas ante el riesgo de una rápida expansión en el territorio continental, con posibles consecuencias para la agricultura y la fauna silvestre. Por el momento, no existen indicios de mortalidad masiva de aves ni de contagios en explotaciones avícolas comerciales. El Gobierno australiano ha convocado una reunión urgente con los organismos responsables de la sanidad animal y la agricultura para evaluar medidas de respuesta en todo el país.