En una declaración emitida ayer, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó enérgicamente dicha medida. Asimismo, expresó un firme respaldo a los ocho jueces cuyos visados fueron revocados por la Casa Blanca.
Precisamente, las tensiones se agravaron cuando el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció el viernes la revocación de las visas del juez Alexandre de Moraes, su familia y varios colaboradores, acusándolos de llevar a cabo una “persecución política” contra el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro.
El magistrado Moraes encabeza actualmente el proceso penal contra Bolsonaro, acusado de planear un intento de golpe de Estado y de atentar contra el orden democrático tras su derrota electoral en 2022. El juicio político está previsto para septiembre.
Mientras tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que impondrá un arancel de 50% a los productos brasileños exportados al mercado norteamericano a partir del 1 de agosto, si el Gobierno de Brasilia no suspende los procedimientos judiciales contra su expresidente.
