(VOVWORLD) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este sábado una rueda de prensa para informar sobre la operación militar contra Venezuela realizada el mismo día.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en conferencia de prensa en Mar-a-Lago, Florida, el 3 de enero. (Foto: REUTERS/Jonathan Ernst)
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En la conferencia, el inquilino de la Casa Blanca afirmó que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa habían sido detenidos y estaban siendo trasladados a Nueva York, donde, según indicó, deberán enfrentar cargos penales ante tribunales estadounidenses.
Trump sostuvo además que Washington gobernará Venezuela hasta que haya una transición segura y apropiada. En este contexto, afirmó que empresas petroleras estadounidenses realizarán importantes inversiones en el país sudamericano.
Por su parte, el Gobierno de Venezuela condenó lo que calificó de grave agresión militar de Estados Unidos contra su territorio y su población. En un comunicado oficial, Caracas afirmó que la acción estadounidense viola de forma grave la Carta de las Naciones Unidas y supone una amenaza directa para la paz y la estabilidad de América Latina y el Caribe, al tiempo que acusó a Washington de intentar apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente del petróleo.
Venezolanos protestan exigiendo la liberación del presidente Nicolás Maduro. (Foto: REUTERS) |
Ese mismo día, miles de personas se manifestaron en las calles de Caracas, capital de Venezuela, en respaldo al presidente Maduro y para exigir su liberación inmediata. Movilizaciones de similar magnitud se registraron también en otras regiones del país.
Las protestas se extendieron igualmente a varias ciudades de Estados Unidos. Cientos de personas se concentraron en Washington frente a la Casa Blanca con banderas venezolanas y pancartas con consignas como “No a la guerra en Venezuela” y “No más sangre por petróleo”, reclamando el fin de la injerencia en América Latina.
En Nueva York, donde reside una de las principales comunidades de inmigrantes venezolanos, se produjeron marchas frente a instalaciones militares, así como en Boston, Atlanta, Chicago y Los Ángeles, entre otras ciudades.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió esta mañana de que la actuación de Estados Unidos sienta un precedente peligroso. Reiteró la importancia de que todas las partes respeten el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas. Está prevista una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Venezuela para el próximo 5 de enero.
Numerosos países también expresaron críticas a la acción de Washington.
El gobierno cubano realizó este sábado una movilización en La Habana y otras provincias para mostrar su respaldo al presidente Nicolás Maduro y al pueblo venezolano. Estudiantes, trabajadores, funcionarios y representantes de organizaciones oficiales se concentraron desde las 10:00 a.m. en la Tribuna Antiimperialista "José Martí", coreando consignas, portando banderas y escuchando discursos de repudio hacia la operación militar estadounidense en Venezuela. La movilización en La Habana, encabezada por el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, como respuesta a los acontecimientos recientes que, según La Habana, representan una violación de la soberanía venezolana.
En un mensaje publicado en la red social X, el presidente de Brasil, Lula da Silva, afirmó que la acción de Washington es una grave violación de la soberanía de Venezuela y un precedente extremadamente peligroso para la comunidad internacional.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México rechazó la operación militar llevada a cabo por Estados Unidos, al considerar que viola el artículo 2 de la Carta de la ONU.
El Ministerio de Exteriores de Dinamarca subrayó que el respeto al derecho internacional es imperativo, mientras que Rusia denunció lo que calificó de agresión armada contra Venezuela, describiéndola como un hecho inaceptable y altamente preocupante.
El jefe de la diplomacia francesa, Jean-Noel Barrot, advirtió que la operación viola el principio de no uso de la fuerza y alertó sobre las graves consecuencias que este tipo de acciones pueden tener para la seguridad global.
Numerosos parlamentarios británicos instaron el 3 de enero al Gobierno del Reino Unido a condenar lo que consideraron un ataque ilegal contra un Estado soberano, en violación del derecho internacional.
Asimismo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China emitió un comunicado en el que condenó el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra Venezuela y su presidente, al igual que los países mencionados anteriormente.