Durante una rueda de prensa celebrada en Nueva York, el director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, Andrew Giuliani, informó de que más de 6,5 millones de aficionados al deporte rey han asistido a los estadios, que registran una ocupación media del 99,7 %. Se prevé, además, que tanto el partido por el tercer puesto entre Inglaterra y Francia, programado para el 18 de julio, como la final entre Argentina y España, prevista para el 19 de julio, se disputen con todas las localidades agotadas. Paralelamente, cerca de ocho millones de personas han participado en los festivales para aficionados organizados en distintos puntos del país.

Las autoridades estadounidenses consideran que el mayor logro del torneo ha sido garantizar la seguridad de millones de aficionados nacionales e internacionales. Para ello, más de 50 organismos y departamentos federales coordinaron sus esfuerzos con más de 400 agencias policiales estatales y locales durante todas las fases de preparación y desarrollo de la competición.

Además del éxito deportivo y organizativo, el Ejecutivo estadounidense destacó el significativo impacto económico del campeonato. Las ciudades anfitrionas recibieron a millones de visitantes y solo la ciudad de Dallas prevé generar más de 2.000 millones de dólares en actividad económica durante la celebración del Mundial.