De esa cantidad, más de 29.000 millones se destinan a reponer municiones, incluidos misiles interceptores y bombas; unos 12.000 millones corresponden a operaciones militares y 6.100 millones, a sustituir equipos dañados o destruidos, según datos del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM).

El aumento del gasto se produce en la recta final de las elecciones de mitad de mandato, en un contexto de encarecimiento de los combustibles y del coste de la vida. La evolución del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría debilitar el apoyo electoral a los republicanos.

Por otro lado, CNN informó el 26 de octubre, citando a dos funcionarios estadounidenses, que las fuerzas estadounidenses ya cuentan en Oriente Medio con medios suficientes para lanzar nuevos ataques contra Irán. La eventual operación podría ir más allá de los bombardeos limitados contra radares, lanzadores de misiles y otras instalaciones militares iraníes.