El Fondo de Reconstrucción y Desarrollo reunirá capital de empresas e instituciones financieras de Estados Unidos, los países del Golfo, Asia, Sudamérica y África. Las inversiones previstas se concentrarán en los sectores de energía, transporte, logística y manufactura.

La iniciativa busca generar incentivos económicos tanto para Washington como para Teherán mientras ambas partes negocian un acuerdo más amplio.

Anteriormente, funcionarios de los dos países habían confirmado un acuerdo marco para poner fin al conflicto que se prolongó durante casi cuatro meses, reabrir el estrecho de Ormuz y levantar el bloqueo a las exportaciones iraníes.

El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance ya había planteado la posibilidad de que Irán accediera a este fondo, respaldado por los Estados del Golfo. El acceso estaría condicionado al pleno cumplimiento de los compromisos asumidos por Teherán, entre ellos renunciar a desarrollar armas nucleares, gestionar el material nuclear enriquecido y aceptar un estricto mecanismo de supervisión.

Según diversas fuentes, el fondo es completamente independiente de las negociaciones sobre el levantamiento de sanciones y la liberación de activos estatales iraníes congelados en el extranjero.