El decreto, titulado: “Garantizar la seguridad del Estado de Qatar”, establece que cualquier agresión armada contra el territorio, la soberanía o la infraestructura crítica del país árabe será tratada por Washington como una amenaza a su propia paz y seguridad.
En ese caso, Estados Unidos aplicará todas las medidas legales y apropiadas como las diplomáticas, económicas y, de ser necesario, militares, para proteger los intereses de ambas naciones y restablecer la paz y la estabilidad.
Asimismo, el presidente Donald Trump instruyó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y a la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, a mantener un “plan de contingencia conjunto” con Qatar que garantice una respuesta rápida ante cualquier acto de agresión.
