El encargado de negocios interino estadounidense, John M. Barrett, afirmó que la misión diplomática ya prestaba todos los servicios a los ciudadanos estadounidenses y que ampliaría la atención consular. Según explicó, el refuerzo de la presencia diplomática permitirá a Washington prestar asistencia directa a la población venezolana, contribuir a la estabilidad, restablecer servicios esenciales, especialmente el suministro eléctrico y la atención sanitaria, atraer inversiones, crear empleo e impulsar la recuperación económica.

Estas medidas forman parte del plan de tres fases de la Administración de Donald Trump, cuyo objetivo es estabilizar la situación, promover la reconciliación nacional y organizar nuevas elecciones.