Aunque las posteriores inspecciones de seguridad no detectaron ningún objeto sospechoso, la sucesión de incidentes provocó una situación de caos generalizado y alteró los horarios de numerosos vuelos.
El primer incidente se produjo durante la mañana del 3 de noviembre en Italia, cuando un correo electrónico anónimo alertó sobre la supuesta presencia de explosivos en dos vuelos de Ryanair procedentes de Lisboa (Portugal) y Dublín (Irlanda), con destino al aeropuerto de Fiumicino, en Roma.
La situación de emergencia obligó a la Fuerza Aérea Italiana a desplegar de inmediato aviones de combate para escoltar ambas aeronaves comerciales hasta el aeropuerto de Fiumicino. Una vez en tierra, los pasajeros fueron evacuados, mientras que el equipaje y las aeronaves quedaron sometidos a una inspección exhaustiva por parte de los equipos especializados en desactivación de explosivos.
Al mismo tiempo, otro vuelo de Wizz Air, que cubría la ruta entre Bérgamo (Italia) y Sofía (Bulgaria), también recibió una amenaza similar.
Mientras tanto, la policía italiana y los organismos de seguridad de otros países europeos colaboran estrechamente en la investigación para determinar el origen de los correos electrónicos y las llamadas que alertaron sobre la supuesta presencia de explosivos.
