En Estados Unidos, los jardines de muchas viviendas se han transformado en espacios de ambientación terrorífica, con esqueletos gigantes, cementerios ficticios, calabazas, telarañas y originales adornos artesanales.
Amaya Johnson-Lewis, residente en el barrio de Georgetown, en Washington D. C., destacó el esfuerzo y la creatividad que hay detrás de estas decoraciones: “Es realmente extraordinario. No suelo ver tantas decoraciones en los barrios más acomodados, pero aquí, en Georgetown, se aprecia claramente el esfuerzo que ha hecho la gente. Hay muchísimas calabazas. No pueden ver todo lo que tenemos justo detrás de nosotros, pero creo que es precioso”.
En la ciudad polaca de Sopot, los vecinos mantienen viva la antigua tradición eslava de Dziady, un ritual en honor a los antepasados. Durante la ceremonia, ofrecen pan, carne y bebidas como homenaje a los difuntos, además de encender antorchas y hogueras. Según la creencia popular, la luz y el calor del fuego ayudan a las almas a regresar para visitar a sus seres queridos.
Japón también se suma a las celebraciones con fiestas de disfraces y festivales callejeros. En Tokio, el Festival de Halloween de Ikebukuro, que se celebra del 30 de octubre al 1 de noviembre, congrega a aficionados al cosplay, una práctica que consiste en caracterizarse como personajes de películas, manga, cómics y videojuegos.
