Este hito representa apenas la segunda participación del combinado africano en la máxima cita del fútbol global, rompiendo una de las ausencias más prolongadas del torneo: 52 años de espera desde su última aparición en la edición de 1974.

El encuentro se definió en la segunda mitad gracias a una sólida reacción ofensiva. Un doblete de Yoane Wissa y un tanto de Fiston Mayele permitieron revertir el marcador adverso en el tramo complementario para certificar el triunfo.

Con este resultado, el conjunto congoleño se consolida como una de las grandes revelaciones de la competencia, asegurando su boleto a la siguiente ronda de la cita mundialista junto a la también sorprendente selección de Cabo Verde.