Los últimos incendios han arrasado ya más de 17.000 hectáreas en los tres países, donde en algunas zonas se prevé que los termómetros alcancen los 40 °C.

En Francia, cerca de 600 bomberos fueron desplegados para controlar un incendio que ha calcinado más de 1.000 hectáreas en las laderas de Trévillach, a unos 36 kilómetros al este de Perpiñán.

Además, otros 300 efectivos fueron movilizados para hacer frente a un nuevo incendio en una zona montañosa del departamento de Drome, en el sureste del país.

En Portugal, los servicios de emergencia lograron controlar alrededor del 80 % de un incendio que ha devastado unas 13.000 hectáreas de bosque y matorral en el norte del país.

Mientras tanto, en España, un incendio declarado cerca de la Costa Brava, en el noreste del país, ha arrasado más de 2.200 hectáreas en apenas dos días.

Las previsiones meteorológicas indican que la nueva ola de calor continuará desplazándose hacia el norte y podría prolongarse hasta finales de la próxima semana.