Así lo afirmó ayer el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, después de que Washington dejara abierta la posibilidad de reanudar su campaña militar en medio de las persistentes tensiones en Oriente Medio.

En un discurso televisado desde Teherán, Araghchi aseguró que su país ya contempla el escenario posterior al conflicto y mantendrá su posición, haya o no una reanudación de las hostilidades.

El ministro advirtió que una nueva ofensiva estadounidense e israelí no obtendría resultados distintos y subrayó que la guerra ha transformado profundamente la región. A su juicio, las partes deberán asumir esta nueva realidad, incluidos los cambios en la gestión del tráfico marítimo y en las rutas que atraviesan el estrecho de Ormuz.

El 23 de octubre, el presidente estadounidense, Donald Trump, dejó abierta la posibilidad de lanzar una nueva operación militar contra Irán y aludió a la campaña “Furia Épica”, iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

Aunque los combates han perdido intensidad en las últimas semanas, tras el alto el fuego del 8 de abril, la tensión en el estrecho de Ormuz persiste. Washington mantiene el bloqueo naval de los puertos iraníes, mientras que Teherán reivindica su derecho a controlar esta estratégica vía marítima.