El incidente se produjo ese mismo día, cuando el avión, con 174 pasajeros, la mayoría de ellos israelíes, incluidos 27 niños, tuvo que desviarse y aterrizar en Arabia Saudita tras emitir una señal de emergencia. Inicialmente se informó de una posible pelea entre los dos pilotos en la cabina. Israel llegó a desplegar aviones de combate ante la situación.
El suceso afectó a una de las principales conexiones aéreas internacionales de Israel. Flydubai opera actualmente unos diez vuelos diarios entre Dubái y Tel Aviv y es uno de los principales operadores internacionales del aeropuerto Ben Gurion.
El Mossad, el Shin Bet, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el Ministerio de Transporte participan en la investigación.
