La declaración se produjo un día después de que Israel atacara una base aérea en territorio sirio. Estos ataques fueron realizados por las tropas israelíes contra la base aérea de Abu Al-Duhur, en la provincia siria de Idlib, lo que provocó la condena de Turquía y Estados Unidos. Ankara calificó de ilegales dichas acciones militares y las denunció como una violación de la soberanía y la integridad territorial de Siria.
Asimismo, reafirmó que continuará cooperando con el Gobierno de Damasco, de conformidad con el derecho internacional, para contribuir a la paz, la estabilidad y la prosperidad en ese país.
Por su parte, el enviado especial del presidente de Estados Unidos para Siria e Iraq, Thomas Barrack, consideró la operación como “una escalada innecesaria”. Barrack señaló que Estados Unidos está trabajando para reducir las tensiones entre Israel, Turquía y Siria.
