Según los datos presentados en el encuentro, desde que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró My Son Patrimonio Cultural Mundial en 1999, el sitio ha experimentado un fuerte crecimiento turístico. De recibir apenas unos cientos de visitantes, ha pasado a atraer a más de 450.000 turistas al año, con un crecimiento medio superior al 10 % en los últimos años.
La afluencia de turistas plantea también el reto de preservar los valores culturales y naturales, así como de garantizar medios de vida sostenibles para las comunidades locales. Estos fueron algunos de los principales temas del coloquio, centrado en impulsar un modelo de economía patrimonial y políticas de desarrollo sostenible para My Son.
Construido inicialmente en el siglo IV y ampliado y restaurado durante siglos, el complejo llegó a contar en el siglo XIII con más de 70 obras arquitectónicas y fue uno de los principales centros religiosos del antiguo reino de Champa.
