Este movimiento se produjo tras un importante revés parlamentario para el Ejecutivo, en un contexto marcado por las protestas en varias partes del país contra la escasez de vivienda y el encarecimiento de los alquileres.

El detonante de la crisis fue el rechazo del Congreso a dos decretos-ley en materia de vivienda promovidos por el Gobierno. Los votos conjuntos del Partido Popular (PP), Vox y Junts impidieron sacar adelante las medidas destinadas a reforzar la protección de los inquilinos y contener los precios de la vivienda.

Ante la creciente presión, Sánchez dedicó buena parte de la jornada a consultar con ministros y dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Mientras algunos dirigentes socialistas y el PP abogan por adelantar las elecciones, los socios de la izquierda, Sumar y Podemos, reclaman agotar la legislatura y buscar una nueva mayoría parlamentaria en lugar de disolver las Cortes.

Si Sánchez optara por disolver el Parlamento y convocar elecciones el 5 de octubre, los comicios podrían celebrarse como muy pronto el 29 de noviembre de 2026, dado que la legislación española establece un plazo mínimo de 54 días entre la convocatoria y la jornada electoral.

Por ahora, el jefe del Ejecutivo no ha tomado una decisión definitiva y se espera que mantenga su agenda prevista antes de definir los próximos pasos políticos.