(VOVWORLD) - El miembro del Buró Político del Partido Comunista de Vietnam y primer ministro Pham Minh Chinh, firmó el artículo titulado “La diplomacia económica se renueva con determinación al servicio del desarrollo fuerte y próspero de la nación”, publicado en vísperas del XIV Congreso del Partido Comunista de Vietnam.
El primer ministro, Pham Minh Chinh. (Foto: Lai Hoa/VOV) |
En el texto, difundido hoy en los medios de comunicación, el jefe del Ejecutivo subraya que la diplomacia económica reviste una importancia estratégica, al contribuir a “abrir camino y marcar rumbos”, atraer recursos, generar oportunidades y habilitar nuevos espacios de desarrollo que permitan a Vietnam avanzar con rapidez y de manera sostenible en la nueva era.
El primer ministro señala que el proyecto de documentos del XIV Congreso insiste en la necesidad de “impulsar una diplomacia integral al servicio del desarrollo, con la diplomacia económica y la diplomacia tecnológica como ejes prioritarios”. En este contexto, la renovación de la diplomacia económica deja de ser una opción para convertirse en una exigencia objetiva de la realidad, una necesidad urgente, una elección estratégica y una de las prioridades fundamentales para materializar la aspiración de un Vietnam fuerte y próspero.
Según expone el artículo, la diplomacia económica afronta en el próximo periodo tres grandes responsabilidades. En primer lugar, contribuir a configurar un espacio estratégico que permita al país entrar en una era de desarrollo próspero, avanzado y floreciente. En segundo lugar, desempeñar un papel de motor clave para atraer recursos, superar cuellos de botella y resolver grandes desafíos, creando avances decisivos en el crecimiento y el desarrollo nacional, especialmente en ámbitos como la ciencia, la tecnología, la innovación, la transformación digital y la transición verde. En tercer lugar, avanzar en la construcción de una economía independiente y autosuficiente, al tiempo que se promueve una integración internacional proactiva y activa.
Bajo el lema “Los recursos nacen del pensamiento y la visión; el impulso surge de la innovación y la creatividad; la fuerza procede del pueblo y de las empresas”, la diplomacia económica y la diplomacia tecnológica deben asimilar tres lecciones clave, renovar de forma profunda su enfoque y actualizar objetivos, contenidos, actores y métodos de actuación, ajustándose al “principio de los cinco más”.
Las tres lecciones clave consisten, en primer lugar, en perseverar en la línea de independencia nacional y socialismo, así como en mantener una política exterior independiente y autónoma, basada en el multilateralismo y la diversificación de las relaciones internacionales, con una integración internacional proactiva, en calidad de amigo, socio fiable y miembro responsable de la comunidad internacional. En segundo lugar, actuar con firmeza y, al mismo tiempo, con flexibilidad, defendiendo los intereses nacionales y del pueblo, sin renunciar a la capacidad de adaptación necesaria para alcanzar los objetivos. En tercer lugar, dominar con profundidad la situación y aportar asesoramiento oportuno, con respuestas políticas flexibles, adecuadas y eficaces.
El “principio de los cinco más” se concreta en un pensamiento más estratégico y perspicaz, capaz de identificar a tiempo nuevas tendencias y aprovechar oportunidades; en una definición más clara de prioridades y objetivos, alineada con las metas de desarrollo del país en cada etapa; en una mayor amplitud y profundidad de las relaciones con los socios y de los ámbitos de cooperación, especialmente en ciencia, tecnología, innovación y transformación digital; en una ejecución más decidida y creativa, con una asignación precisa de responsabilidades conforme al espíritu de “seis claros: persona clara, tarea clara, responsabilidad clara, competencias claras, plazos claros y resultados claros”; y en una participación más activa y responsable en los mecanismos de cooperación y foros económicos internacionales, así como en los asuntos internacionales y regionales de relevancia estratégica, en particular en la gobernanza económica global.
Por encima de todo, el primer ministro subraya que la diplomacia económica debe encarnar plenamente el espíritu de “lealtad y entrega”, “confianza y creatividad”, “firmeza y flexibilidad”, “negociación y persuasión”, “eficacia como prioridad” y “la Patria por encima de todo”.
Con una visión amplia y de largo alcance, pensamiento profundo y capacidad de decisión en el momento oportuno, esta labor continuará siendo una fuerza pionera y vertebral, capaz de aportar nuevas oportunidades, nuevos impulsos y nuevos recursos externos al desarrollo rápido y sostenible del país, reforzando el prestigio y la posición de Vietnam en la escena internacional.