La decisión recibió el respaldo de nueve de los doce miembros con derecho a voto del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Sin embargo, tres miembros votaron en contra y propusieron elevar los tipos de interés. Es la primera vez desde 2016 que tres integrantes del comité discrepan en un mismo sentido respecto de una decisión de política monetaria, lo que refleja una creciente división interna sobre la estrategia para hacer frente a la inflación.

Tras la reunión, el presidente de la FED, Kevin Warsh, reiteró el compromiso de reducir la inflación al 2 % y subrayó que la institución no contempla ningún objetivo de inflación “más flexible”.

Actualmente, la inflación en Estados Unidos se mantiene por encima del objetivo de la Reserva Federal desde hace más de cinco años, lo que ha incrementado el coste de la vida de los hogares estadounidenses. Al mismo tiempo, el mantenimiento de unos tipos de interés elevados ha encarecido el crédito, afectando negativamente al consumo y a la inversión, especialmente en sectores como la industria automotriz, la fabricación de equipos industriales y el mercado inmobiliario.

Tras el anuncio de la FED, los mercados bursátiles estadounidenses registraron fuertes caídas en la sesión del 29 de julio, mientras que el rendimiento de los bonos del Tesoro se disparó y los precios del petróleo aumentaron con fuerza, reavivando la preocupación por un posible repunte de la inflación.