Una flota de siete camiones, habitualmente empleados en la minería, transporta este año 150 toneladas de tomates. Durante aproximadamente una hora, los vehículos descargan toda la mercancía en las calles del centro, donde los participantes se lanzan tomates al ritmo de la música.
El acceso al recinto cuesta alrededor de 15 euros por persona. Los asistentes deben cumplir varias normas: no introducir botellas de vidrio ni objetos duros, aplastar los tomates antes de lanzarlos y detener la batalla en cuanto los organizadores den la señal de finalización.
Los organizadores prevén la participación de unas 22.000 personas procedentes de todo el mundo.
Sergio Galarza, primer teniente de alcalde y concejal de Fiestas y Tomatina de Buñol, explicó: “El año pasado lanzamos 120.000 kilos de tomate, este año 150. Se acerca nuestro 80.° aniversario y nos estamos preparando para un aniversario que tiene que estar por todo lo alto para el municipio”.
Estos tomates se cultivan expresamente para La Tomatina y no están destinados al consumo. La fiesta tiene su origen en una pelea espontánea ocurrida durante un desfile en 1945, cuando varios vecinos comenzaron a lanzarse tomates procedentes de un mercado de verduras cercano.
Desde entonces, aquella improvisada batalla se ha convertido en una de las celebraciones populares más conocidas de España y en un singular símbolo de su cultura festiva.
