Los Estados miembros acordaron reforzar los controles fronterizos, ampliar el intercambio de información e intensificar los esfuerzos para combatir las organizaciones de trata de personas. Asimismo, confirmaron su intención de reforzar la cooperación con Marruecos y países socios para gestionar el flujo de migrantes incluso en territorios fuera de la UE.
El comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, afirmó que la crisis de Ceuta constituye una prueba crucial para el Pacto sobre Migración y Asilo del bloque.
En consecuencia, los ministros del Interior acordaron acelerar la aplicación de dicho acuerdo. Entre las áreas clave se incluyen el fortalecimiento de los mecanismos de registro y control, las responsabilidades de los Estados miembros y la deportación de quienes no cumplan los requisitos de residencia.
Italia también propuso la creación de centros de acogida y control de migrantes financiados por la UE en terceros países para aliviar la presión sobre las fronteras exteriores de la UE.
Grecia ha solicitado el establecimiento de un mecanismo de respuesta de emergencia para hacer frente a una crisis migratoria a gran escala.
Sin embargo, estas propuestas se encuentran actualmente en fase de negociación y aún no han sido aprobadas por los Estados miembros.
