La energía centrará buena parte de la cumbre, ante la presión sobre los gobiernos para aliviar el impacto de los elevados precios en los hogares y las empresas de cara al invierno. Italia y Grecia proponen flexibilizar las reglas fiscales para ampliar el margen presupuestario y financiar ayudas específicas. Sin embargo, varios Estados miembros temen que esta medida fomente el consumo de combustibles fósiles y frene la transición ecológica.

Antes de la reunión, la Comisión Europea propuso aplazar un año la entrada en vigor de determinadas obligaciones de control de las emisiones de metano asociadas a los combustibles importados, para contener los costes y garantizar el suministro energético. Las organizaciones ecologistas han criticado la iniciativa por considerarla un retroceso en la política climática común.

En cuanto a Ucrania, los países europeos reiteran su compromiso de mantener el apoyo a Kiev, después de que Estados Unidos flexibilizara temporalmente las sanciones que afectan al diésel ruso. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, tiene previsto participar en una sesión de debate el 16 de octubre.

La agenda incluye también las relaciones comerciales con China, la ampliación de la UE, las amenazas híbridas y la migración.