Esta suma se distribuirá en tres ámbitos principales. La mayor parte se destinará a reforzar la seguridad fronteriza mediante la adquisición de equipos de alta tecnología, como cámaras de vigilancia, y el despliegue de más efectivos. Otra parte financiará los procedimientos de retorno y expulsión de personas en situación irregular. El resto se dedicará a la atención humanitaria, especialmente a la ampliación y mejora de los centros de acogida para menores no acompañados, uno de los colectivos más vulnerables.
Con esta ayuda, Bruselas busca compartir con Madrid la carga derivada de la emergencia. Sin embargo, la crisis de Ceuta vuelve a poner de manifiesto la necesidad de una estrategia migratoria europea integral y sostenible que permita afrontar de forma coordinada y a largo plazo los desafíos relacionados con la migración.
