En 1945, la "insurrección" significó levantarse para tomar el poder; hoy, en cambio, representa la voluntad de renovarse, superar los obstáculos y abrir nuevos caminos para impulsar el desarrollo de Vietnam.

Tras la victoria de 1945, las enseñanzas y el legado de la Revolución de Agosto se convirtieron en una fuente de fortaleza que ayudó al pueblo vietnamita a superar numerosos desafíos. Ese impulso contribuyó a la victoria de Dien Bien Phu en 1954, "resonante en los cinco continentes y que sacudió al mundo", y a la gran victoria de la Primavera de 1975, que reunificó el país. Después de 40 años de renovación, Vietnam se ha convertido en una economía dinámica y profundamente integrada en la economía mundial.

Hoy, el espíritu de la Revolución de Agosto, que en su día estuvo ligado a la "conquista del pode", se proyecta en una nueva transformación orientada a "construir un Estado más eficiente", mediante la simplificación del aparato estatal y la reorganización de las unidades administrativas.

El doctor Nguyen Van Dang, de la Academia Nacional de Política Ho Chi Minh, señaló: "El eco de la Revolución de Agosto se manifiesta hoy en la determinación y en la acción encaminadas a transformar el país con la mirada puesta en un futuro mejor. Casi un siglo después de aquella revolución, en los últimos años hemos asistido a un fuerte impulso renovador en la sociedad vietnamita. La reforma destinada a simplificar el aparato estatal y reorganizar las unidades administrativas en todo el país demuestra la firme determinación del Partido y del Estado de promover cambios acordes con el contexto y con las exigencias del desarrollo nacional en esta nueva etapa".

Este espíritu de cambio no se limita a las páginas gloriosas del pasado, sino que se convierte en una fuerza capaz de liberar el potencial, el conocimiento y la creatividad del pueblo vietnamita.

El profesor y doctor Vu Minh Giang, exvicerrector de la Universidad Nacional de Vietnam en Hanói, afirmó: "Para alcanzar los objetivos fijados para 2045, debemos mantener un crecimiento de dos dígitos y mejorar la calidad de vida de la población y las condiciones sociales. Debemos mantenernos firmes en nuestra orientación política, pero aplicarla de manera creativa y en consonancia con las nuevas circunstancias. Al mismo tiempo, es necesario reforzar el espíritu de renovación y convertir la aspiración de construir un Vietnam fuerte y próspero en una fuerza motriz que impulse todo este proceso".

En el umbral de una nueva era, heredar el legado de la Revolución de Agosto significa pasar de la conquista del poder a la construcción de un Estado eficiente; de la liberación de la nación a la liberación del potencial creativo de las personas; y de la conquista de la independencia a la construcción de un Vietnam fuerte y próspero, capaz de impulsar al país hacia una nueva etapa de desarrollo.