Según testigos y medios locales, los participantes recurrieron a cócteles molotov, piedras y cuchillos contra la policía, mientras edificios públicos, comercios y sucursales bancarias fueron saqueados o vandalizados.
El Ministerio del Interior informó de más de 400 detenidos. Entre los heridos figuran 23 civiles y 263 agentes, además de cuantiosos daños materiales: 142 vehículos policiales y 20 coches particulares fueron destruidos o incendiados.
Las movilizaciones, encabezadas sobre todo por jóvenes de la llamada Generación Z y agrupados en torno al colectivo “GenZ 212”, reclaman reformas profundas en sanidad y educación.
