Durante la ceremonia el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, destacó que el convenio constituye una prueba de la capacidad para reforzar el multilateralismo y el libre comercio en un contexto mundial atravesado por la inestabilidad.

El Mercosur está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, mientras que EFTA agrupa a Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein. En conjunto, ambos bloques suman un PIB superior a 4,3 billones de dólares.

Según el pacto, más del 97 % de las exportaciones de ambas partes se beneficiarán de la liberalización arancelaria, lo que promete dinamizar el comercio bilateral y generar ventajas tanto para las empresas como los consumidores.

EFTA eliminará el 100 % de los aranceles a los productos industriales y pesqueros provenientes de Mercosur en cuanto el acuerdo entre en vigor. A cambio, Mercosur dispondrá de 15 años para desmantelar gradualmente los aranceles sobre la mayoría de los productos industriales europeos.

Además, EFTA concederá de forma inmediata preferencias arancelarias a importantes productos agrícolas del Mercosur, como café, carne de res, aves, carne de cerdo, etanol y vino.

El tratado también abarca otros ámbitos de cooperación, mas, para entrar en vigor deberá ser ratificado por los parlamentos nacionales, un proceso que se espera se prolongue hasta finales de 2026 o incluso más.

En 2024 el comercio entre Mercosur y EFTA superó los 7.100 millones de dólares, siendo Suiza el principal socio entre los países europeos del bloque.