A diferencia de aquel encuentro, disputado hace cuatro años en Catar y mucho más exigente para los franceses, esta vez el conjunto galo se impuso con mayor comodidad gracias a su superioridad ofensiva y las numerosas ocasiones de gol que generó.
Aunque cayó ante uno de los principales aspirantes al título, Marruecos completó una campaña destacada y confirmó su condición de una de las diez mejores selecciones del mundo, después de convertirse hace cuatro años, en Catar, en el primer equipo africano en alcanzar las semifinales de una Copa del Mundo.
