Sin embargo, junto con el éxito en la venta de localidades, la organización afronta crecientes críticas relacionadas con la reventa y la especulación en el mercado secundario. Numerosos aficionados han denunciado problemas al adquirir entradas mediante plataformas de reventa como StubHub, SeatGeek y otros sitios intermediarios.
Según diversos testimonios, muchos compradores no pudieron acceder a los estadios porque los boletos nunca fueron transferidos correctamente a la aplicación oficial de la FIFA. En algunos casos, recibieron la notificación de reembolso cuando el partido ya había comenzado o incluso estaba cerca de finalizar, pese a haber invertido miles de dólares en vuelos, alojamiento y otros gastos de viaje.
La controversia en torno al mercado negro de entradas también ha intensificado las críticas hacia la política de venta y el sistema de precios dinámicos aplicado por la FIFA. Para algunos encuentros de alta demanda, los precios en el mercado secundario se multiplicaron varias veces respecto al valor inicial. Por ejemplo, entradas que originalmente costaban alrededor de 200 dólares llegaron a ofrecerse por varios miles de dólares, dejando a numerosos aficionados sin posibilidad de acceder a ellas.
