El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, afirmó que las medidas militares no pueden ofrecer una solución fundamental, al tiempo que advirtió que la escalada del conflicto perjudicará la economía mundial y la seguridad energética.

Beijing también declaró que los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán son la causa principal de la interrupción de la navegación en el Estrecho de Ormuz. Según China, “solo poniendo fin a las acciones militares y restableciendo la paz y la estabilidad en el Golfo se podrá abrir y garantizar la seguridad de esta ruta marítima”.

Mientras, Japón subrayó la necesidad de priorizar las soluciones diplomáticas para reducir las tensiones. El secretario jefe del Gabinete japonés, Minoru Kihara, declaró que Tokio seguirá coordinando con la comunidad internacional y está considerando asistir a una reunión multilateral organizada por el Reino Unido para debatir sobre la reapertura de la ruta marítima estratégica y evaluar medidas diplomáticas para restablecer la navegación.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el presidente Vladímir Putin apoya la resolución de todos los desacuerdos por medios políticos y diplomáticos. Reafirmó la disposición de Moscú a contribuir a los esfuerzos para que la situación en Oriente Medio retome un camino de paz.

A su vez, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el miércoles que su país está "cerca de completar" sus objetivos militares en Irán, pero advirtió que "atacarán de nuevo con mucha fuerza en las próximas dos o tres semanas" si no se llega a un acuerdo.