El mismo día, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó que los dos sismos ocurridos el pasado 24 de junio dejaron 1.943 muertos, más de 10.500 heridos y cerca de 16.000 desplazados.
El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, señaló que los centros sanitarios funcionan por encima de su capacidad debido al elevado número de heridos.
Advirtió, además, del aumento del riesgo de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión y la difteria, agravado por las bajas tasas de inmunización previas al desastre.
El país también enfrenta un mayor riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos y por el agua contaminada, como la fiebre amarilla, la malaria, el dengue y las infecciones por los virus chikunguña y Zika.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que 38 hospitales resultaron afectados por el doble sismo, mientras el resto de los centros sanitarios funciona al límite con personal agotado y medidas de bioseguridad interrumpidas.
En cuanto a la ayuda internacional, Japón enviará suministros de emergencia, entre ellos equipos de potabilización de agua, depósitos para agua y lonas, con el objetivo de proporcionar agua potable y refugios temporales a las personas que perdieron sus viviendas.
Corea del Sur aportará 5 millones de dólares en ayuda humanitaria a través de organizaciones internacionales para apoyar las labores de recuperación, y está dispuesta a desplegar equipos de búsqueda y rescate en Venezuela si el país continúa necesitando asistencia.
