To Lam afirmó que todos los planes, decisiones de dirección y recursos movilizados deben tener como prioridad absoluta la protección de la población, especialmente de las personas mayores, los niños, las mujeres embarazadas, los enfermos, los hogares pobres, las personas sin apoyo familiar y quienes viven en zonas de alto riesgo.

Al mismo tiempo, insistió en que la prevención debe adelantarse a la respuesta al decir: “La prevención y el control de los desastres naturales deben integrarse estrechamente con los objetivos de crecimiento y desarrollo sostenible. Una localidad que subestime esta labor estará comprometiendo sus propias metas de desarrollo. La disciplina, el rigor y la responsabilidad de los dirigentes deben situarse en el centro de la gestión. Los desastres naturales obedecen en parte a factores objetivos, pero la magnitud de sus consecuencias suele estar vinculada también a causas subjetivas, como la deforestación, la ocupación de cauces naturales, el relleno de estanques y lagos, la construcción en zonas destinadas a la evacuación ante inundaciones, la gestión deficiente de las obras, así como la emisión tardía de alertas y la demora en las evacuaciones. Allí donde se relaje la gestión, allí deberá asumirse la responsabilidad correspondiente”.

De cara a las tareas desde ahora hasta finales de año, To Lam instó a los ministerios, sectores y localidades a actualizar de inmediato los escenarios de respuesta ante el fenómeno de El Niño, la sequía, la intrusión salina, la escasez de agua y los incendios forestales. También llamó a mantener la vigilancia ante otros riesgos como tormentas intensas, lluvias torrenciales, inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra, anegamientos urbanos y problemas relacionados con embalses y diques.

Durante la reunión, el secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam orientó las principales tareas para el período 2026-2030 y señaló que esta etapa debe sentar las bases para cambiar el enfoque, pasando de la respuesta ante los desastres naturales a una gestión integral del riesgo de desastres. Asimismo, destacó la necesidad de incorporar la reducción del riesgo de desastres naturales en la planificación de las inversiones públicas a medio plazo.