En la reunión, Le Minh Hung afirmó que el espíritu de emulación debe nacer del “pulso de la vida: y tomar los resultados como criterio de evaluación. La emulación no puede limitarse a campañas marcadas por el formalismo, la indulgencia o la obsesión por los logros, sino que debe vincularse estrechamente a su resultado final: la contribución al desarrollo socioeconómico, al fortalecimiento de la defensa y la seguridad nacionales y a la mejora de la vida de la población.

El jefe de Gobierno señaló con franqueza diversas limitaciones. En algunos lugares, los Comités del Partido y las administraciones aún no prestan suficiente atención a esta labor y persiste una actitud de dependencia de las directrices de los niveles superiores. Numerosas campañas siguen excesivamente centradas en las formas y aún no se ajustan plenamente al objetivo esencial de la etapa actual.

Asimismo, destacó que en los últimos tiempos han surgido numerosos modelos innovadores y buenas prácticas con un elevado efecto multiplicador que todavía no han recibido el reconocimiento que merecen. De cara al futuro, instó a impulsar con determinación la reforma administrativa en el ámbito de la emulación y gratificación.

“Es preciso reformar los procedimientos administrativos en el ámbito de la emulación y la gratificación. Debemos impulsar la aplicación de las tecnologías digitales, en particular mejorando los métodos de evaluación de la emulación. La puntuación y la valoración deben basarse en datos reales y en procedimientos objetivos y transparentes. Asimismo, es necesario reducir al máximo los trámites administrativos y la documentación exigida a las unidades de base. El proceso debe garantizar que los reconocimientos se concedan a las personas adecuadas y concentrar la atención en el nivel de base, donde trabajan quienes contribuyen directamente a los resultados finales”, enfatizó.