Los objetivos pertenecían a Ukrnafta, filial de Naftogaz dedicada a la explotación de petróleo y gas. En total, siete instalaciones de la empresa en el este de Ucrania fueron atacadas durante la noche. Varios equipos esenciales quedaron destruidos, lo que obligó a paralizar parte de las operaciones y provocó pérdidas considerables de producción.

El mismo día, Rusia volvió a atacar la infraestructura energética ucraniana y alcanzó cuatro estaciones de servicio de Ukrnafta en las provincias de Zaporiyia y Dnipropetrovsk.