A la cumbre, que concluyó el jueves en Moscú, asistieron representantes de 50 países africanos y dirigentes de organizaciones del continente. Los participantes aprobaron la Declaración de la Cumbre, la Declaración sobre la Cooperación en el Uso Civil de la Inteligencia Artificial y el Plan de Acción del Foro de Asociación Rusia-África para el período 2027-2029.
Las cuestiones económicas ocuparon un lugar central en los debates. El presidente ruso, Vladímir Putin, señaló que el volumen del intercambio comercial entre Rusia y los países africanos superó los 27.000 millones de dólares en 2025, una cifra 1,5 veces superior a la registrada en la cumbre de 2023. Aunque calificó esta evolución de positiva, Putin subrayó que todavía existe un importante potencial sin explotar para ampliar la cooperación bilateral.
Desde la perspectiva africana, numerosos líderes destacaron la necesidad de cambiar de enfoque y dejar atrás un modelo económico basado principalmente en la exportación de materias primas para avanzar hacia el desarrollo de la producción local y la fabricación de bienes con mayor valor añadido.
Evariste Ndayishimiye, presidente de Burundi y presidente en ejercicio de la Unión Africana, pidió incrementar las inversiones en sectores como la industria, la agricultura, la energía, la logística y la tecnología, así como impulsar la transferencia de conocimientos y la formación de recursos humanos.
