El Gobierno germano responsabilizó a Rusia del intento de ataque con un dron cargado de explosivos contra el aeropuerto de Leipzig/Halle, ocurrido el pasado 4 de agosto. Como respuesta, anunció cinco medidas, entre ellas el cierre del consulado ruso en Bonn a partir del 18 de septiembre, el fin del contrato del centro cultural ruso Russisches Haus en Berlín y un endurecimiento de los controles de entrada para ciudadanos rusos.
El embajador ruso en Alemania, Serguéi Nechayev, rechazó las acusaciones y advirtió de que las medidas adoptadas por Berlín “tendrán consecuencias”. Moscú ha negado cualquier responsabilidad en el incidente y ha calificado las acusaciones alemanas de infundadas.
