Durante un encuentro con dirigentes y exdirigentes del Partido y del Estado, celebrado con motivo del 81.º aniversario de la Revolución de Agosto y del Día Nacional de Vietnam, el líder subrayó la necesidad de fortalecer el liderazgo del Partido, mantener firmemente los objetivos de la independencia nacional y el socialismo, y mejorar su capacidad de gobernanza.

Asimismo, destacó que la unidad debe basarse en los principios y estatutos del Partido, los intereses nacionales y la responsabilidad ante el pueblo. El dirigente afirmó: “Debemos lograr que el aparato estatal resultante de la reorganización sea verdaderamente ágil, compacto, sólido, eficiente y eficaz. El criterio de evaluación no debe limitarse a la reducción del número de organismos, sino que debe determinar si las decisiones se adoptan con mayor rapidez, si la coordinación es más fluida, si los recursos se utilizan mejor y si realmente se facilita la atención a la población y a las empresas. La descentralización y la delegación de competencias deben ir acompañadas de recursos, capacidades, rendición de cuentas y mecanismos eficaces de control del poder. Cada tarea debe tener objetivos, funciones, responsables, plazos, recursos y resultados claramente definidos. Asimismo, es necesario renovar decididamente el modelo de desarrollo del país, sustentándolo cada vez más en la productividad, el conocimiento, la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital y la calidad del capital humano”.

To Lam también señaló que el desarrollo acelerado debe ser sostenible y estar vinculado a una mayor autonomía, resiliencia, dominio tecnológico y una mejor posición de Vietnam en las cadenas globales de valor. Asimismo, enfatizó que el pueblo debe ocupar una posición central, como protagonista, objetivo y motor de todas las decisiones. Todas las políticas deben partir de la vida y de los intereses legítimos del mismo. El líder vietnamita puntualizó: “La causa revolucionaria del Partido y de la nación es una corriente ininterrumpida. Cada generación tiene tareas diferentes, pero todas comparten el mismo objetivo: servir a la Patria y al pueblo. La historia no exige que las generaciones posteriores repitan los métodos de las anteriores; pero sí exige que cada generación sea fiel a los ideales y objetivos del Partido, sepa preservar y aprovechar el legado recibido y tenga la suficiente determinación para innovar y cumplir las tareas que le corresponden en su tiempo”.

En la ocasión, se entregaron órdenes y condecoraciones a dirigentes y exdirigentes del Partido y del Estado, en reconocimiento a sus contribuciones a la causa revolucionaria del país.