Al igual que los balones utilizados en ediciones anteriores, su cubierta exterior está fabricada con poliuretano y sus paneles están unidos mediante tecnología de termosellado. Sin embargo, Trionda incorpora una innovación sin precedentes: está compuesto por solo cuatro paneles, la cifra más baja registrada en un balón mundialista.

Además, las articulaciones entre los paneles son más profundas y la superficie presenta una textura más rugosa, características que mejoran la estabilidad aerodinámica y reducen las trayectorias impredecibles durante el vuelo.

La principal novedad de este tipo de balón reside en la incorporación de un sensor de inteligencia artificial integrado en el revestimiento interno del balón, que opera en coordinación con otros sensores instalados en los estadios. Este sistema permite respaldar el fuera de juego semiautomático, medir la velocidad del balón y recopilar diversos datos en tiempo real.

Según especialistas, Trionda representa una combinación de diseño aerodinámico de nueva generación, materiales avanzados y tecnología de sensores basada en inteligencia artificial (IA), con el objetivo de aumentar la precisión del juego y reforzar el apoyo tecnológico a las decisiones arbitrales.