La Casa Blanca señaló que Trump quiso corresponder al recibimiento que Xi le dispensó durante su visita a China en mayo. Esta es la primera visita de Estado de Xi Jinping a Estados Unidos en más de una década.

A su llegada, Xi afirmó que China y Estados Unidos son grandes países y deben ser socios, no adversarios. Señaló que, pese a los cambios registrados en el mundo, la lógica histórica de la coexistencia pacífica entre ambas potencias permanece intacta.

Xi expresó su deseo de mantener conversaciones profundas con Trump sobre las relaciones bilaterales y diversos asuntos internacionales, con el objetivo de ampliar la cooperación en distintos ámbitos y consolidar una relación estable y constructiva entre ambos países.

El mandatario chino manifestó su confianza en que, mediante esfuerzos conjuntos, la visita permita alcanzar resultados importantes, beneficiar a los pueblos de China y Estados Unidos y contribuir a generar nuevas esperanzas para la paz mundial.