La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó que esta primera fase se centrará en los principios fundamentales de la UE, desde el Estado de derecho hasta el fortalecimiento de las instituciones democráticas. Además, la calificó como prueba del compromiso de los Estados miembros con las reformas, pese a los desafíos actuales.

El proceso reviste especial importancia para Ucrania, que lo considera una prioridad estratégica en medio del conflicto en curso y las nuevas presiones diplomáticas del presidente estadounidense, Donald Trump, para negociar su fin con Rusia.

En el caso de Moldavia, las negociaciones reflejan un fuerte respaldo a la presidenta prooccidental Maia Sandu, que reafirmó su objetivo de completar las reformas técnicas necesarias para que el país se convierta en miembro de pleno derecho de la UE en 2030.