La declaración conjunta fue leída el jueves en Nueva York por el ministro de Asuntos Exteriores de Baréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayani. Entre los firmantes figuran varios Estados árabes del Golfo y algunas de las principales potencias occidentales. Los países exigieron el restablecimiento inmediato de los derechos y principios relativos a la libertad de navegación, así como la reapertura total del estrecho de Ormuz.
Pidieron que los buques puedan transitar por el estrecho de forma segura y sin obstáculos, de conformidad con el derecho internacional y sin estar sujetos a peajes, condiciones o tasas ilegales.
La declaración también condena los ataques atribuidos a Irán contra países de la región, y las acciones que perturban el comercio internacional, la seguridad energética y la economía mundial. Asimismo, denuncia las hostilidades de los hutíes en Yemen, incluidos sus ataques contra Arabia Saudí y sus operaciones en el mar Rojo.
Los firmantes expresaron, además, su preocupación por el avance de las fuerzas hutíes hacia el estrecho de Bab el-Mandeb, un paso estratégico que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Según la declaración, nuevas perturbaciones en esta vía marítima supondrían riesgos aún mayores para el comercio mundial.
