(VOVWORLD) - Al menos siete fuertes explosiones se registraron en la madrugada del 3 de enero (hora local), en la capital venezolana, Caracas, así como en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.
Según testigos presenciales, las detonaciones, acompañadas de humo y llamas, parecían provenir de las inmediaciones del Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de Defensa de Venezuela. Asimismo, se reportó una explosión en el puerto de La Guaira, situado a menos de 10 millas de Caracas.
Tras los incidentes, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro declaró de inmediato el estado de emergencia nacional y acusó a Estados Unidos de estar detrás de los ataques.
Aproximadamente una hora después de las explosiones, un funcionario estadounidense confirmó a medios de comunicación que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había ordenado ataques contra objetivos dentro de Venezuela, incluidos blancos militares. No obstante, hasta el momento, ni el Departamento de Defensa, ni la Casa Blanca, ni el Departamento de Estado de Estados Unidos han emitido declaraciones oficiales al respecto.
Por su parte, el Gobierno venezolano condenó lo que calificó como un “grave acto de agresión militar” por parte de Estados Unidos. En un comunicado oficial, Caracas acusó a Washington de lanzar ataques contra la capital y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. El texto no ofreció detalles sobre daños materiales ni víctimas, pero subrayó que los hechos generan una seria preocupación en materia de seguridad y soberanía nacional.
Según el comunicado, el presidente Nicolás Maduro ordenó la activación de todos los planes de defensa nacional “en el momento y las circunstancias apropiadas” e instó a las fuerzas políticas y sociales del país a movilizarse para la defensa de la nación.
En el ámbito diplomático, Venezuela anunció que invocará el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas para ejercer su derecho a la legítima defensa, y que presentará sus denuncias ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, y el Movimiento de Países No Alineados. La declaración del Gobierno concluye con un llamado a la movilización de toda la sociedad bajo el lema “El pueblo a la calle”, exhortando a la “unidad, la lucha, el combate y la victoria”.
Diversos países reaccionaron rápidamente tras los incidentes. Los presidentes de Colombia, Gustavo Petro y de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresaron su preocupación por la escalada de tensiones y condenaron el ataque ilegal de Estados Unidos contra Venezuela, al tiempo que pidieron a la comunidad internacional una respuesta inmediata.
En tanto, el vicepresidente del Consejo de la Federación de Rusia (Cámara Alta), Konstantin Kosachev, describió la acción estadounidense de “injustificada”.
El mismo día, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió un mensaje que generó gran conmoción, en el que afirmó que su país había lanzado una operación a gran escala contra Venezuela y que el presidente Nicolás Maduro, junto con su esposa, había sido detenido y trasladado fuera del territorio nacional.
No obstante, hasta el momento no existe confirmación independiente por parte de la Casa Blanca, el Pentágono, el Departamento de Estado de Estados Unidos ni de las principales agencias de noticias internacionales sobre la realización de un ataque de gran envergadura ni sobre la supuesta detención del mandatario venezolano.
Asimismo, el Gobierno de Venezuela no ha confirmado que el presidente Nicolás Maduro haya sido arrestado y sacado del país, como aseguró el mandatario estadounidense.